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martes, 28 de enero de 2014

FUTBOLFANreview : Los grandes también caen. Primera Parte

El fútbol cada tanto nos depara alguna que otra sorpresa. Es que de eso se alimenta este deporte y lo hace el más emotivo de todos. El suspenso, el asombro constante, la falta de lógica por momentos, la imprevisión y hasta lo imposible forman parte de la batería diaria de características que podemos ir agregando día tras día, año tras año, a esta disciplina tan similar a nuestro comportamiento social como seres humanos. Es quizás por esto que el fútbol sea un deporte tan popular, por la seguridad de lo inseguro, por la espera de lo inesperado. Así como la historia de la Grecia antigua, la historia del fútbol se compone tanto de éxitos y hazañas como de fracasos y tragedias. Tal vez más de unos que de otros. Lo cierto es que todo gran pasado y presente posee su necesaria cuota de dramatismo y tristeza por el sabor amargo de la derrota, que engrandece aun más la historia de un club, un jugador o un país.
Los casos de los llamados “equipos grandes” que han sabido lo que es el abismo del descenso ya suman más de una decena. Queda para otro momento la discusión de a que club le agregamos el mote de “grande”; lo cierto es que así se denomina comúnmente a aquellos equipos con un rico pasado en cuanto a logros y proezas, independientemente de su posición actual que puede variar notablemente con respecto a los éxitos de antaño. Pero esto último lo dejaré para la segunda parte de esta nota donde retomaré el tema. Comencemos a recorrer este camino allá lejos en el tiempo hasta la actualidad, y llegar a la indefectible conclusión que, como dice el dicho, un tropezón no es caída; es más, para muchos clubes -como veremos- ese paso hacia atrás representó el comienzo de una historia muchas más gloriosa que la que hasta entonces parecía marcar su porvenir.

El fútbol inglés es un caso muy particular donde se encuentran el mayor número de clubes que han alcanzado la cima de Europa y que, a su vez, han sufrido en carne propia el fuego del infierno. Inglaterra es el único país donde todos los clubes de Primera División han descendido, con una particular excepción: el Wigan Athletic, que desde su ascenso en 2005 a la Premier League no ha perdido la categoría hasta la fecha. A diferencia de lo que sucede en el resto de los países donde se practica el fútbol, en Inglaterra nadie se podrá enorgullecer de nunca haber visto a su equipo en la Segunda o hasta Tercera División. Ni siquiera los máximos campeones como Manchester United, Liverpool, Arsenal, Everton o Aston Villa poseen este privilegio.
Bill Shankly. El hombre de la nueva era en Liverpool.
Llegando a la mitad de la década del ’50 nadie hubiera pensado en la gran ciudad de Liverpool que luego de su auspiciosa fundación en 1892, el club más popular jugaría nada más y nada menos que 8 años en la Second Division. Efectivamente fue así. Luego de una desastrosa campaña en 1954 el Liverpool FC descendía de categoría ante la incredulidad de sus hinchas que no podían asimilar cómo un club que, ya a esa altura, había logrado cinco títulos de liga pudiera caer tan estrepitosamente. Las campañas en el ascenso inglés no fueron ni una, ni dos, ni tres, sino siete, logrando finalmente ascender en 1962 luego de una racha que algunos podrían titular de mala suerte al alcanzar varios y sucesivos terceros puestos. Tres años antes, en 1959, entraría en las oficinas de Anfield Road la persona que cambiaría la historia del club para siempre: Bill Shankly. Con él, Liverpool no sólo logró volver a la máxima categoría sino que también alcanzó la cumbre de su país y de Europa. 3 Ligas Inglesas (’64, ’66 y ‘73), 3 Community Shield (’64, ’65 y ‘66), 2 F.A. Cup (’65 y ‘74) y la Copa EUFA de 1973, fueron los títulos que comenzaron a engrosar la multitudinaria vitrina de Liverpool. Para los Reds, el descenso no sólo significo el fin de una era sino también el comienzo de la época dorada del club que se mantiene hasta nuestros días.




Momento paradójico si los hay en la historia del fútbol mundial resulta este que pasaré a contarles a continuación. También ocurrido en Inglaterra aunque a unos kilómetros de la ciudad de Liverpool en la que nos encontrábamos hace unas líneas. Manchester United no pasaba por uno de sus mejores momentos promediando la década de 1970. El club había sabido recuperarse de la mayor tragedia en su historia, aquel accidente aéreo en Alemania que destruyo una de las mejores generaciones de futbolistas de la institución. A ella supieron sobrevivir jugadores como Bobby Charlton y el entrenador Matt Busby, quienes escribieron una de las páginas más gloriosas luego del incidente. Los Busty Babes, delantera mítica integrada por el propio Charlton, Denis Law y George Best, serían la piedra angular del equipo que entraría en la historia en 1968 alcanzado la Copa de Europa por primera vez para el fútbol inglés. Lo concreto es que ese equipo se desintegraría años más tarde como ocurre habitualmente en estos casos dejando al Manchester United sumido en una profunda crisis que lo llevaría al descenso en 1974 luego de una desastrosa campaña.
          Aquel 27 de abril de ese año, en el mítico Old Trafford, se viviría uno de los momentos más curiosos de todos los tiempos. Los Diablos Rojos llegaban a la última fecha con chances de descender si no lograban una victoria. En frente, nada menos que el clásico rival local: el Manchester City. La ruleta en que muchas veces se transforma el destino, ubicaría dentro del campo de juego a una de las mayores glorias del United enfrentando, justamente, al equipo que lo vio en lo más alto. Denis Law (el de los Busty Babes), segundo máximo goleador de la historia de los rojos con 237 goles luego de Bobby Charlton, se encontraría en el momento menos indicado y en el lugar en el que nunca hubiera querido estar. Promediando la segunda parte, iría a parar a sus pies el balón que sentenciaría la suerte de los suyos. Al menos así se sintió en ese momento dado que no atinó a pronunciar gesto de festejo alguno. La cabeza mirando el piso durante el resto del encuentro daría la muestra clara del momento por el que pasaba el delantero que lo llevaría, incluso, a anunciar su retiro de las canchas una vez finalizado el encuentro.

El año siguiente traería nuevamente a los rojos de Manchester a la elite del fútbol inglés para siempre. Ya con el descenso superado, la institución se prepararía para encarar la etapa más gloriosa de su existencia. Atrás quedaría aquel 27 de abril, incluso para Denis Law, perdonado por aquella triste situación y erigido como uno de los grandes de la historia del club.
Proximamente la segunda parte...

lunes, 27 de enero de 2014

FUTBOLFANreview : El primer ascenso de River

No hay casi nada en este mundo que no haya ocurrido al menos una vez. A quién no le sucedió de tener una muy buena idea (creemos que es muy buena) y luego, minutos después, descubrir con resignación y desilusión que ya se le había ocurrido a alguien en el pasado. Como lo manifiestan y reafirman las líneas sucesivas de este blog, el fútbol y todas sus implicancias que abarca para sí, no son la excepción a la regla. Este deporte es practicado por humanos, por hombre, mujeres y seres de cualquier género, y por ello no puede escapar a las leyes que impone este mundo que, alguna vez y por alguien (¿Eratóstenes? ¿Galileo Galilei? ¿Cristóbal Colon?), fue calificado de redondo. Todo tiene un origen, un pasado, y siempre ha habido una primera vez para todo. En el fútbol también, como no podría ser de otra forma. 
Esta historia trata de una primera vez. No de una cualquiera sino de una muy especial. De un ascenso que todos los hinchas del Club Atlético River Plate desearán que se transforme en el primero, porque si hay primero quiere decir que también habrá un segundo.
El relato debe hacer un gran esfuerzo para remontarse a épocas en las que, además de practicase el fútbol de manera amateur, no existía la difusión y repercusión de los grandes medios de comunicación que ya son habituales en nuestros días y, en consecuencia, no abundan los testimonios que evidencien los hechos que son motivos de estas líneas.
Leopoldo Bard: primer Presidente de River.
En 1908 todo era muy diferente. Tal es así que ninguno de los denominados clubes grandes del Fútbol Argentino se encontraba jugando en la Primera División. El deporte recién comenzaba a dar sus primeros pasos por estos lares y todo era muy nuevo: una organización extremadamente rudimentaria, campos de juego y estadios muy precarios, reglas que se encontraban en perfeccionamiento continuo, y clubes que aparecían y desaparecían de la noche a la mañana, completaban el panorama de esta práctica en nuestro país.
El 25 de mayo de 1901 hace su aparición en la escena de la época el Club Atlético River Plate fundado originalmente en el barrio porteño de La Boca. Con la recientemente formada "Football Association" (el 30 de abril de 1905) comienza la historia del Fútbol Argentino y la institución decide inscribirse en la misma para jugar la Tercera División. Luego de permanecer un año en esta categoría los riverplatenses se anotan en la Segunda División para disputar allí la temporada de 1906.

A pesar del reciente ascenso y del impulso de los primeros grandes resultados, el equipo no logró el ansiado ascenso a Primera en los dos primeros años. Con el comienzo del campeonato de 1908, la historia comenzaría a cambiar para la Banda. El club consigue el regreso al sitio que vio a los primeros players vestidos con la banda roja: la Dársena Sud del Puerto de Buenos Aires, luego de un obligado paso por Sarandí y un doloroso alejamiento del corazón de sus primeros hinchas. Con la motivación del nuevo y restaurado field, River Plate se presta a la disputa de la nueva temporada de la Segunda División que lo había visto en la final el año anterior cayendo ajustadamente ante Nacional, y privándolo del ascenso.
Primer equipo de River de 1908 campeón de la Segunda División de ese año.
Para la campaña de 1908, la institución decide la confección de dos equipos, uno A de mejor nivel futbolístico, y otro B de menor calidad. Ambos se inscriben en la misma división. Los resultados del equipo B no causan demasiado asombro: sólo una victoria en todo el torneo y por la no presentación del equipo rival. Esto dejaba en manos del equipo principal la responsabilidad de llevar a River a la máxima categoría por primera vez en su historia.
Resultados de la Primera Fase sección B de la Segunda División 1908.
Las goleadas sucesivas (ante rivales como Lomas, Southern Rangers, Atlanta, entre otros) hacían vislumbrar el sendero victorioso que comenzaba a avecinarse en el futuro próximo para el club. Así River cerró la primera parte de la Sección B (1) con 13 victorias, 2 derrotas (contra Estudiantes II 4-3 (2) y 3-0 ante Porteños II) y sólo un empate (3-3 ante Atlanta), colocándose en la primera ubicación y clasificándose para las semifinales del campeonato que otorgaba sólo un cupo para la Primera División del próximo año.
Tabla de posiciones de Segunda División 1908.
En semifinales el conjunto riverplatense debía chocar ante Ferro Carril Oeste. El encuentro se disputo el 8 de noviembre de 1908 en cancha del Racing Club de Avellaneda ante 1.500 asistentes. La victoria aplastante por 5 a 1 de River hacía presagiar un posible y esperado choque ante los vecinos del barrio de La Boca que enfrentaban a Racing. Finalmente el destino decidió que este no sería el primer enfrentamiento oficial entre ambas instituciones, ya que el equipo de Avellaneda venció a Boca por la mínima y esperaba a los de la Dársena en la final. El match definitorio tuvo lugar recién el 13 de diciembre y el estadio de GEBA fue el sitio para los 2.000 fanáticos que asistieron. Según rememoran los diarios de la época, los equipos formaron de la siguiente manera:
River Plate: Luraschi; Cambón y Priano; Messina, Morroni y Chagneaud; García, Abaca Gómez, Chiappe, Elías Fernández y Politano.
Racing Club: Lamour; Seminario y Mignaburu; Viazzi, J. Ohaco y Firpo; Oyarzábal, A. Ohaco, Alvear, Frers y Winne.
El abrazador calor de la ciudad de Buenos Aires más el ambiente encendido de la afición, hicieron que el partido se jugara en circunstancias muy particulares. Con el tanto racinguista de Frers la muchedumbre invadió el campo de juego haciendo que se retrase en un par de minutos el normal desarrollo de las alternativas, y lo propio ocurrió con el público riverplatense luego del empate transitorio de García. Así se llego al final del tiempo regular, con empate a uno y debiendo recurrir a un periodo suplementario para decidir al nuevo campeón. Rápidamente Elías Fernández pone en ventaja a River Plate, produciéndose igual reacción del público que en los goles anteriores. Con la multitud dispersa se retoma el juego y así se llega al esperado final: victoria de River 2-1 y ascenso a Primera.
Periódico de la época: el primer encuentro de River en Primera.
 Lo que ocurrió a partir de este momento podría figurar tranquilamente dentro de las páginas de alguna novela de drama o de suspenso. Racing Club eleva una queja a la Asociación por los desmanes producidos y las continuas interrupciones del match que terminaron por perjudicarlos, según argumentan. La denuncia no es pasada por alto y a pesar de los reclamos de River Plate por esta resolución, el juego es anulado y se dispone la disputa de la final nuevamente. Los debates en la prensa de la época comenzaban a agregarle otro tono al enfrentamiento en el que parecía estar en juego algo más que un título.
La nueva final se disputó en el mismo estadio ante un público aún más numeroso pero absolutamente apacible ante los hechos que se habían suscitado semanas antes. En un field más parecido a un pantano que a un campo de fútbol producto de las recientes lluvias, las alternativas del juego estuvieron desde el inicio del lado de los riverplatenses. Un 3 a 0 lapidario marcó el final de la primera parte. En el segundo tiempo no sólo no se modificó el dominio del partido sino que River supo cómo ampliar el marcador ante un Racing atónito por lo que estaba presenciando. Final de 7-0 para la Banda y el ascenso a Primera ahora si era efectivo.
Los relatos de ese momento destacan el gran festejo que se desató en la ciudad producto del título en la Segunda División, inclusive con galardones entregados por Boca Juniors, que hablan de la confraternidad entre ambos clubes en ese momento. A partir de este primer gran paso, la institución que luego se trasladaría al barrio porteño de Núñez, comenzó a recorrer el sendero glorioso que lo llevó a ser lo que actualmente es: el máximo campeón de la historia del fútbol argentino. Con el triste descenso de 2011 se rompen más de 100 años inexpugnables. Aquel ascenso de 1908 significó la llegada de River Plate a la máxima categoría. Para todo siempre hay una primera vez. Si hubo una primera significa que algún día también habrá una segunda.
(1) La Segunda División se dividía en 4 grupos de 9 equipos cada uno. Jugaban todos contra todos y el ganador de cada Sección llegaba a las semifinales del torneo, y luego a una final donde se decidía el conjunto que ascendía.
(2) El partido finalmente se le dio ganado a River Plate debido a la inclusión indebida del jugador de Estudiantes II Lamique, quien también había disputado un encuentro con el club Comercio. Estos dos puntos más para River fueron muy importantes para superar en el tope las posiciones a Atlanta y llegar a semifinales.

domingo, 26 de enero de 2014

FUTBOLFANreview : El profesionalismo destruyó a un grande

Ya ha sido tema de este blog la lucha entre el profesionalismo y el amateurismo que se inicia a partir de la llegada del siglo XX en Europa (ver http://historiasdelaredondes.blogspot.com/2012/01/la-tradicion-de-no-pagar.html), y a principios de la década de 1930 en Sudamérica. Este es el caso de la Argentina, que toma como inicio de la era del profesionalismo el año 1931 con la consagración de Boca Juniors en este torneo.

           En el periodo que va de 1891 (cuando se organiza la primera competencia nacional) a la década del ’30, numerosos clubes que practicaban el incipiente fútbol del Rio de la Plata, comenzaron a desaparecer paulatinamente, arrojados por la vorágine del profesionalismo que imponía una fuerte barrera ideológica a quienes pensaban que el deporte no debía entremezclarse con cuestiones lucrativas.Una de las instituciones que más sufrió este avance modernizante fue Alumni, conocido en nuestro país como el equipo más ganador de la era amateur.

Camiseta e insignia del mítico club Alumni.
           El Alumni Athletic Club fue fundado en 1898 aunque basa su creación en el equipo conformado por alumnos del Buenos Aires English High School para participar en el torneo de la Argentine Association Football League, dirigidos por Alexander Watson Hutton, considerado el padre del fútbol argentino. Luego de un pequeño paso por la recientemente creada Segunda División, comienza su carrera exitosa en la liga de 1900 de la que se consagra campeón. A partir de ahí le sucederán 9 títulos más (1901, 1902, 1903, 1905, 1906, 1907, 1909, 1910 y 1911) para llegar a un total de 10 y coronarse como el máximo campeón de la era amateur, en la que también obtuvo varias copas Competencia (’07, ’08 y ‘09) y de Honor (’05 y ‘06) junto con 7 trofeos a escala internacional.

Alumni-Tottenham en 1909 durante una gira del equipo inglés.
       La estructura y organización del fútbol argentino comenzaban a complejizarse con el paso de los años, imponiendo mayores obligaciones y exigencias económicas a los clubes. En el caso de Alumni, el amateurismo que impregnaba su actividad era patente. La economía del club no se beneficiaba con los ingresos que generaba, y ellos eran destinados a diferentes obras de beneficencia como hospitales y colegios. El acta fundacional establecía que sólo jugarían en el equipo ex alumnos del colegio, haciendo imposible la adquisición de futbolistas que no cumplan con este requisito. Además, alguno de los viejos players comenzaban a sufrir el cansancio, y con la consecuente pérdida de tiempo que significaba dedicar buena parte de su vida a un deporte que no les arrojaba beneficios económicos. El estadio y las instalaciones fueron otra pesada carga para los socios. Ante la imposibilidad de construir un predio propio con las dimensiones adecuadas, el club se vio siempre obligado a alquilar campos de juegos ajenos. Esta suma de factores hizo que finalmente se decidiera convocar a una asamblea extraordinaria para decidir la continuidad del club:

                                        Alumni A.C. Se cita a los señores socios a asamblea
                                        general con fecha 24 del corriente, en el local de la A.F.A.,
                                        calle Maipú 131, a las 9 p.m., para tratar la disolución del
                                        club y autorizar a la C.D. para distribuir los fondos de
                                        acuerdo con el reglamento.

                                                                                                  Diario La Nación, 18 al 24 de abril de 1913
            El jueves 24 de abril de 1913, a las 21.25, en la sede de la calle Maipú 131, el Alumni Athletic Club deja de existir ante la imposibilidad de conseguir los 15 socios necesarios para continuar con las actividades (sólo acudieron 7). Dejaba atrás una rica historia en tiempos de crisis y cambio para el amateurismo, que desembocaría en la instauración de la era profesional a partir de 1931. En el pasado quedaban también los ideales de sus fundadores y la utopía de sobrevivir donando las recaudaciones de entradas y con los escasos ex alumnos del colegio. Aun así, se convirtió en el máximo ganador de este periodo forjando una estirpe de grandeza que continuarían clubes como el Racing Club primero, y luego el resto de los grandes como Boca y River. 


Hechos destacados:

•    Fue el primer club argentino que venció a un equipo extranjero: un combinado sudafricano el 24 de junio de 1906.

•    En 1904 el Club Atlético Barracas Central adopta el rojo y blanco para su camiseta basado en los colores de Alumni. El Club Estudiantes de La Plata hizo lo propio en 1906, al igual que en 1907 el Club Atlético Unión de Santa Fe.

•    El color celeste de la camiseta de la selección de Uruguay fue elegido luego de que River Plate lo utilizara cuando venció a Alumni 2-1 el 10 de abril de 1910. Hasta ese momento el seleccionado utilizaba los colores celeste y blanco, igual que su par argentina, con detalles rojos, hasta que se enfrentaron el 15 de agosto de 1910 por la Copa Lipton y debió cambiarlos.

•    En 1951 el Buenos Aires English High School decidió continuar con Alumni, pero el deporte que se practicaría no sería fútbol sino el rugby. De esta forma surgió la Asociación Alumni, un club que se adjudicó cinco torneos de la URBA y que se reconoce como una continuidad del Alumni Athletic Club.

sábado, 25 de enero de 2014

FUTBOLFANreview: Hoy El Futbolista secreto

¿Cuántas veces hemos deambulado por la delgada línea que separa la realidad de la ficción, lo que podemos ver y oír de la fantasía? A todos nos ha pasado seguramente. La literatura, el teatro, el cine, siempre han sido receptores y transmisores de esta disyuntiva a través de historias que nos han atrapado más allá de saber que formaban parte de la imaginación. En el fútbol también sucede muy a menudo. Escritores y cuentistas como Roberto Fontanarrosa y Eduardo Sacheri, por citar dos ejemplos, han sabido explotar maravillosamente la ficcionalización del relato deportivo en obras que ya han pasado a formar parte de nuestra rica cultura. ¿Mito o verdad? Con ese rumbo comenzaré a recorrer esta historia.
Camarada Jim. El libro que da pie a la leyenda.
          El principio de este curioso relato si inicia a partir de la publicación de un libro. Un libro raro, enigmático, de una personalidad reconocida en Europa que había transcurrido buena parte de sus días como cuentista infantil, novelista y estudioso de la cultura rusa. “Camarada Jim, el espía que jugó en el Spartak”, develaba un secreto bien guardado por su escritor y a partir de ese instante daba pie a toda una serie de versiones que se trazaron alrededor de este personaje.

         Recién transcurrida la década del ’60, el maestro inglés James Riordan fomentaba diariamente su fanatismo por el sistema comunista de la Unión Soviética que incluso lo había llevado a graduarse en Estudios sobre Rusia en la Universidad de Birmingham. Luego de cumplir con el obligatorio servicio militar en el Reino Unido, logra conseguir un cupo en la URSS para continuar con sus investigaciones en la materia, que lo llevaría años más tarde a publicar los primeros trabajos teóricos sobre el deporte en el otro lado de la Cortina de Acero. Ya instalado en Moscú, comenzó a tener contacto cada vez más asiduo con los llamados “Espías de Cambridge”, un pequeño grupo de intelectuales que había sabido enviar información desde Gran Bretaña hacia la URSS sufriendo posteriormente el destierro.



FC Spartak Moscú: "el equipo del pueblo" en Rusia
    
         Como buen inglés, James intercambiaba sus funciones de investigación con las pasiones futboleras, disputando algún “picadito” de vez en cuando en tierras soviéticas a los 43 años. En estos eventuales encuentros supo intercambiar alguna que otra pared con una de las mayores estrellas del fútbol ruso de todos los tiempos: Gennady Logofet, lateral izquierdo del Spartak de Moscú, ganador de 6 campeonatos con este equipo, integrante de la selección rusa en la Euro ’68 y el Mundial ’70, y posteriormente entrenador del Spartak y la selección soviética. Fue por recomendación de este jugador que el entrenador del equipo, Nikita Simonyan, citó a Riordan ante la ausencia de alguno de sus mejores defensores.

James Riordan. ¿Mito o verdad?
       
        La oportunidad perfecta se presentó rápidamente. Spartak debía enfrentar en el próximo partido al Pakhtahor de Tashkent (hoy Uzbekistán) en el Estadio Lenin de Moscú, pero la nómina de defensores no estaba completa: el zaguero central había tenido problemas con la bebida unas horas antes y cubrir el puesto se hacía de vital importancia. “¿Estás libre hoy?, agarra tus botas y ven”, habría sido el dialogo de Simonyan con Riordan según este último. Para no levantar sospechas y ante la negativa de la Federación Rusa de habilitar a jugadores extranjeros -menos aún a ingleses- el futbolista secreto adquiriría el pseudónimo de Yakov Iordanov.

             El encuentro acabaría con un empate a dos, cumpliendo el nuevo defensor del Spartak con el compromiso en forma efectiva, ya que, tal como lo cuenta James Riordan en su libro, los goles del contrario llegarían por errores de los laterales. A partir del debut, el rendimiento del espía devenido en futbolista iría menguando con el paso de las fechas. Le seguiría un flojo rendimiento en un encuentro empatado 1 a 1 ante el Kairat Almaty, y como consecuencia el regreso a un banco de suplentes que lo tendría por un par de partidos más y sin la nueva posibilidad de demostrar sus cualidades. Tan fugazmente como comenzó, la carrera de James Riordan como futbolista en la Unión Soviética se eclipsó. Apenas 180 minutos para quien, según su propio relato, se convertiría en el primer y único inglés en jugar en el fútbol ruso.

          Las páginas de ese país no recordarían ni una sola línea sobre Yakov Iordanov jugando en el Spartak de la década de 1960. Apenas el comentario de alguno de sus viejos compañeros que reconocieron a Riordan como ese efímero defensor central, gesto que sólo sirvió para enorgullecer aún más a James. ¿Ficción o realidad, leyenda o verdad? Eso quizás nunca lo sabremos.   

Autor: Agustin Etchepare
@agusetchepare

viernes, 24 de enero de 2014

FUTBOLFANreview: Hoy: El Lobo Carrascosa y su renuncia al Mundial 78

El fútbol a veces funciona como un gran agujero negro: ciertas historias desaparecen y se imponen otras que hacen olvidar a las primeras. Gran parte de la búsqueda de este humilde espacio se trata de eso, de tirarle una soga a ciertos relatos para que no se hundan en el barro de la historia. Esta es una de ellas.
Mucho se ha hablado del Mundial de Argentina de 1978. Todos conocemos el contexto político y social del país durante esa época, el 6 a 0 a Perú, la final contra Holanda y las atajadas de Filliol. Pero poco se sabe de un hombre que estaba destinado a ser el capitán y referente de esa selección que luego se consagraría campeona del mundo.
Jorge Carrascosa, más conocido como “el Lobo”, se disponía a coronar una carrera de éxitos con la participación en la Copa del Mundo del ‘78. No era una pieza más de ese equipo. Integrante de la selección de 1974 que no había hecho un buen Mundial, el Lobo era el lateral izquierdo titular y capitán indiscutido del nuevo equipo de César Luis Menotti con una treintena de partidos en la albiceleste. Líder innato y referente dentro y fuera de la cancha, cargaba en sus espaldas con dos títulos nacionales a nivel de clubes: el Torneo Nacional del `71 con Rosario Central y el Metropolitano del ’73 con un brillante Huracán.




A falta de unos pocos meses para el inicio del certamen mundial, la sorpresa explotó en los diarios, la radio y la televisión: Carrascosa renunciaba a la Selección Nacional aduciendo circunstancias personalísimas. Los motivos reales de la decisión fueron blanco de todo tipo de especulaciones. La más conocida indicaba problemas con el gobierno de facto y el entrenador Menotti por cuestiones políticas. Hasta se llegó a mencionar diferencias económicas en cuanto a las primas que entregaría la Copa del Mundo a los jugadores. Nada de esto parece haber ocurrido.
Huracán: el club de sus amores.
El Lobo era reconocido como un hombre con unos valores inquebrantables y un profundo amor por una profesión cada vez más vapuleada por el avance de la mercantilización del fútbol. Quizás nunca haya podido asimilar del todo el hecho de que se mezclen tan íntimamente el deporte con el dinero, un proceso cada vez más intenso a partir de la profesionalización en 1930. “Yo entiendo al deporte como una competencia digna y leal, más allá de cualquier resultado o interés personal. Si mi equipo para salir campeón tiene que recurrir a la incentivación, al soborno o la aplicación de estimulantes, yo me sentiría muy mal. Pienso que los triunfos así logrados carecen de sentido, no tienen ningún sentido porque desvirtúan la esencia de lo que debe ser el deporte” (1), declaró Carrascosa en una de las pocas notas dadas a la prensa.
Un duro golpe a sus valores y un choque de frente contra la realidad significó el Mundial ’74. En el último partido de la primera ronda Argentina necesitaba vencer a Haití y que Polonia haga lo propio con Italia. Desde la concentración albiceleste se juntó cierto dinero para incentivar a los polacos. ¿El resultado? Victoria de Argentina y Polonia y clasificación de ambos. “Fue algo que me cayó muy mal. Yo debo rendir al máximo sin que me des a cambio nada, lo único que hace es desvirtuar la esencia del deporte. No me presté para eso como no lo haría nunca. Uno debe distinguir las cosas que están bien y las que están mal” (2).
El último partido: derrota con River y retiro.
A partir de ese momento El Lobo comenzó a presentir que el fútbol que él soñaba no era posible. Más aún con la proximidad del Mundial en nuestro país todo se potenció. “No estaba de acuerdo con que el Mundial sea jugado como algo de vida o muerte, para mí era un hecho natural, aunque no así para los demás. Un partido de fútbol es simplemente eso, nada más. En un partido no está ni el amigo, ni un hermano, ni la patria, ni la vida, no hay que confundir, hay cosas mucho más importantes” (2).
Además también tuvo grandes diferencias con la organización. "Entonces se fueron dando una suma de cosas que me fueron llevando a tomar una decisión. Y hubo otras que la apresuraron. No me hacía ninguna gracia concentrarme seis meses. Además, la presión del periodismo, la necesidad de obtener un resultado hacen que un jugador pueda sentirse mal. Porque se pierde un partido y surgen un montón de críticas. Hasta se piden cambios sin pensar como se destruye a otro ser humano” (3).

Anécdota de Maradona con el Lobo Carrascosa en la Selección.
Todo esto lo hizo tomar la decisión de no sólo renunciar al Mundial ’78 sino también retirarse definitivamente del fútbol un año más tarde luego de 12 años de carrera y más de 400 partidos oficiales. “Por un montón de cosas que observé durante mi carrera en el fútbol, me fui sintiendo mal y eso es lo que me llevó a tomar las decisiones que tomé, como por ejemplo la de no participar en el Mundial. No es que hubo un hecho determinante. Hay cosas que ya sabía y otras que se fueron sumando, que no estuve de acuerdo nunca, en el país, en el fútbol y que no me hacían sentir bien” (2).
“Mas derecho que la General Paz”, según lo calificó alguna vez Diego Armando Maradona, Jorge “el Lobo” Carrascosa prefirió quebrarse antes que doblarse.

Autor: Agustin Etchepare
@agusetchepare